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Las Trampas del Ego

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En proyectos y en cualquier orden de la vida, la principal restricción que enfrentamos para alcanzar nuestro propósito no tiene que ver con el alcance, el cronograma, los recursos ni cualquier limitación externa que pueda impactarnos y hacernos frenar en el camino. La principal restricción es nuestro Ego. El Ego nos tiende muchas trampas pero siempre se basa en el mismo artilugio: Distorsionarnos la realidad. Mediante la distorsión de la realidad, nos separa de tres cosas: De nosotros mismos, de los demás y del resto de las cosas.

La separación de nosotros mismos:

Generalmente nos definimos en función de tres elementos externos: El poder, El Hacer o El Tener. Por ejemplo: Soy Economista, Gerente de tal o cual Organización, Dueño de…o creador de determinada empresa o producto, etc. Todos estos elementos no tienen que ver con lo que somos, sino con la imagen que el Ego creó de nosotros mismos y que intentamos mantener. Esta imagen, por definición, no es real y por tanto atenta contra nuestro propósito. Al perder propósito perdemos visión y sin visión la motivación se convierte en ambición. El personaje creado por el ego piensa que lo único relevante es lo que él hace, si soy programador desvalorizo al que trabaja en marketing (“son vende humo”) y si trabajo en marketing minimizo el valor del programador (“cualquiera puede programar, lo importante es la comunicación”). El ego crea una brecha entre lo que tú eres y la imagen creada. Esto alimenta tres sentimientos tóxicos: Ansiedad, Miedo y Culpa.

La separación con los demás:

El ego te hace creer que tus percepciones de la realidad son la realidad y que tus interpretaciones y conclusiones son las únicas posibles. Esto hace que te quejes de todo y critiques a todos. “Nadie tiene compromiso”, “Nadie entiende nada”, etc. El Ego no te deja ver que las conclusiones que tú obtienes derivan de lo que tú observas, a partir de la parte de la realidad que tú puedes ver e interpretar, de conforme a lo que como tú eres. El ego no te deja darte cuenta que los problemas entre personas son problemas de puntos de vista.

La separación con el resto de las cosas:

Al separarte de las cosas, el ego, te genera dos fuertes impactos negativos. En primer lugar, te hace creer que tú tienes control sobre todas las cosas. Es decir, si me siento separado de todo el entorno, pienso que tengo control. Esto crea mucho sufrimiento, pero quien domina el ego sabe que hay que hacer todo lo que está a su alcance y luego estar en paz. En segundo lugar, te hace creer que todo lo que está más allá de la puerta de tu casa no es tuyo. Esto explica porque muchas personas tiran basura por la ventana de su auto o salpican y no secan la pileta del baño de su oficina.

Existen dos Herramientas Clave para luchar contra el Ego: Gratitud y Perdón.

El acto de agradecer genera dos cosas fundamentales. En primer lugar es un acto de afirmación de que somos felices. En segundo lugar, agradecer implica asumir que las cosas buenas que nos pasan también vienen de otros. Así dejamos de decir “Yo hice” para decir “Hicimos”. Por su parte, perdonar es liberarnos del pasado para poder avanzar. El Perdón te libera, te enfoca en las cosas que te aportan y te cura. No hay resiliencia sin Perdón, ya que el enojo se vuelve resentimiento y eso te envenena, frenándote en el camino que te lleva a ser lo que puedes llegar a ser, conforme a tus dones.